BIENVENIDOS AL CRISOL DE IRIDIO
A las puertas de su cuadragésimo primer invierno, la herencia biológica de Rebeca ha despertado por completo.
Guiada por un enigmático tío que repite obsesivamente las mismas manías de su difunto abuelo científico, Rebeca es arrastrada a los laboratorios subterráneos de la casona.
Allí descubrirá que las propiedades de una extraña aleación metálica, el iridio-ceniza, son lo único que estabiliza su colapso celular... pero el metal no es suficiente.
Su cuerpo exige un tributo orgánico y fresco muy fresco