Un pequeño e indefenso colibrí revoloteaba ante su libertad siempre soñando con alcanzar las nubes, era tan diminuto que solo imaginárselo le aterraba las aves más grandes admirando al águila volar.
Un día quiso probar el néctar más glorioso en la flor de la vida; fue arriesgando su propio corazón, voló contra viento y tempestad su cuerpo no daba más…Cayó en el suelo el sol deslumbraba sus colores haciéndolo presa de los demás, nadie lo ayudó, todos se rieron de su lucha.
Con una ala rota se refugio en la oscuridad, la luna lo veía llorar pero el silencio le dejaba escuchar, pobrecito soñando tan alto e imposible! Mencionó la Paloma riendo de su desgracia, el colibrí solo imagino lo estúpido que fue al creer en su fuerza interior.
Pero seguía viendo hacia arriba a los gavilanes surcar las nubes, las palomas haciendo marionetas con el viento y el águila deslumbrándose con la luz del sol, que tan difícil era conformarse solo con el néctar; ¿por qué él quería arriesgarse? Se lo decía su corazón quien latía mostrándole el ardor del fuego que provocaba su sueño, entonces sucedió…
¿Pero qué sucedió?
Acaso se conformó solo con probar el néctar o el cielo alcanzó
Mmm…el colibrí voló tan alto que las estrellas saludó, probando su valentía al sentir como dejaba sus miedos atrás arriesgándose a ganar, al fin probó un néctar tan dulce de la flor que nadie esperaba.
Un néctar tan hermoso que lo hizo creer en lo grande que era ante el fuego de su interior.