"¿Te gusta la carne sazonada?"
Inmoralmente inmadura te mire a los ojos, mismos ojos que alguna vez en tu boca pusiste entre mentiras verme como lo mas sagrado que entre tus manos pudiste poseer, en mi piel, arcillada y sucia se te dio a ofrecer el placer que con tantas ansias mirabas entre líneas, nada nuevo en tu mente y nada que no hayas pensado antes en tus pensamientos, se te ofrecio lo que tus ojos pedian y tu mente clamaba con despero,
tal como quien desahuceabundo y hambriento mira un plato de carne, el motivo era más que obvio en retrospectiva, que nunca fue otro que no fuera el hecho que era yo y nada más que yo fuese aquel platillo principal a ofrecerte.
Puse la mesa y puse el plato, puse la carne.
Pero tu no querías la carne, nunca se trató de la carne.
Yo era arcilla, no diría inmaculada o grandemente limpia de pecado alguno, no era carne, nunca te llenarias en realidad, no estabas satisfecho y nunca lo estarías, eso siempre fue lo de menos y no te importaba en lo más mínimo mientras pudieras fingir en lo mucho que no te excitaba deformarme en tus manos.
¿Alguna vez me viste como lo que era?, aun respiraba cuando me apretabas, aun suplicaba cuando me susurrabas, aun me dolia cuando me besabas, tambien me agrietaba, tambien me manchaba, tambien lloraba, también estaba viva.
No era carne, pero me hacías sentir así.
Que diplomaticamente hablando, ¿te detuviste a pensar alguna vez ?, que para ser sincera te das al derecho suponer que tu cruz de olivo es la misma que la mia con la arrogacia de quien se mira al espejo tratándose de convencer que a la persona quien jugaba con la nitidez infantil de alguien inocente, ahora estaba en esa cama retorciéndose deformada y convulcionando, me veías con ojos de hambre en cada esquina, convenciéndote que en tu tercera persona y en la perspectiva forzada de tu argumentación