Hola querida amiga, muchas gracias por tomarte el tiempo para leer Prisionera :) Respondiendo a tu pregunta, lo que ocurrió fue un intercambio de almas. Lo que aún no he contado es la historia de aquella alma que antes era una guacamaya, las vicisitudes que debió afrontar al verse obligada a vivir el día a día con mi supuesto esposo en una sociedad tan consumista y absorvente como la nuestra: je, je, je! :) Un fuerte abrazo y me encantan tus historias:)