Supongo que, en algún momento, Buffy acude a Giles y encuentra su casa vacía. Sin muebles, sin libros, sin una tetera esperando sobre la mesa.
Y algo en su interior se queda en silencio.
Porque siempre parecía que él estaría ahí: quitándose las gafas, suspirando y encontrando sentido en medio del apocalipsis.
Gracias, Anthony Stewart Head, por dar vida a Rupert Giles, el Vigilante que fue brújula, refugio y mentor no solo para Buffy y la Scoobypandilla, sino también para muchos de nosotros.
Hoy no solo despedimos a un actor. También cerramos un libro que pensábamos que siempre encontraríamos en la misma estantería.
Buen viaje, Vigilante.
Estaremos bien.