—Sintió el arma atravesandola de lado a lado, hace mucho no sentía una sensación así. La pelinegra escupió sangre, sujetando con fuerza la hoja del arma, que sobresalía de su pecho. Un último esfuerzo para no sentir dolor, de todas las malditas formas iba a seguir viviendo, incapaz de morir.—
"Así. . . Así no se saluda, Torres. ."