Era una tarde calurosa de verano y el sol se filtraba entre
las hojas de los árboles, proyectando sombras sobre la acera.
La azabache caminaba por el parque, disfrutando de la brisa
fresca que acariciaba su rostro, vestida con ropa deportiva
ligera, su cabello recogido en una coleta alta, lista para calentar
un poco. No esperaba encontrarse con nadie, mucho menos
con cierta amiga suya.
De repente, al girar una esquina, su mirada se cruzó con
la de una joven que venía caminando en sentido contrario.
La figura le era familiar, pero no fue hasta que vio esa sonrisa
traviesa y esos ojos llenos de curiosidad que recordó quién era.
.˚彡⌝ ─────ㅤ¿Máire? –no pudo evitar sorprenderse, deteniéndose en seco-