Ante el planteamiento anterior, varios respondieron que su reacción sería quedarse en shock, a su vez, pensarían en lo que pudieron haber hecho para evitarlo.
Así que yo les pregunto. ¿Por qué esperar a que alguien cercano se su1c1de para querer frenar ese sentimiento de desesperanza que motiva el síntoma de la ideación su1c1da?
Era un planteamiento hipotético, pero me gustaría llamarlos a la reflexión. Si hoy en día tienes la oportunidad de abrazar, de acompañar, de dar una palabra de aliento, de invitar a salir del hoyo oscuro a esa persona que sabes que lo está atravesando, ¿por qué no hacerlo? ¿Por qué te frenas?
Desde el punto de vista de alguien que está sufriendo, saber que alguien percibe que está mal y hace algo al respecto ya es una señal de visualización para ese alguien. En palabras criollas, que su dolor sí importa. Y eso puede ayudar a reducir el malestar, o a promover la recuperación.
Pero si por el contrario, te haces el ignorante porque piensas que otra persona se hará cargo, o porque no quieres meterte en ese asunto. Créeme, eso empeora la situación.
Más aun, si diste tu palabra de que estarías ahí y no lo estás cumpliendo, eso cuenta como abandono.
Y abandonar a alguien que sufre es como atarle la cuerda al cuello para que se guinde.
Los llamo a reflexionar. Si pueden hacer algo, háganlo. Y que eso sea hoy, no mañana, no el viernes, menos el domingo. Porque puede ser demasiado tarde.