Estuve semanas incapaz de prender esta laptop, hoy me lo permto porque necesito drenar. Los primeros días fueron todo lo que debe representar la discordia; temí y no por mí, por mi familia, por cada persona de mi país. Duré días completos con un dolor en el cuerpo que no había experimentado nunca, llena de pensamientos pero al mismo tiempo me sentía vacía, pegada a un teléfono, viendo sin contenerme cada edificio, cada centro de acopio, las noticias, la gente..., todavía hay cosas que salen de mi comprensión, solo sé que estoy viva y mis seres queridos igual, y eso en estos meses se considera algo milagroso.
Sé que esto no será leído, pero le do unas gracias inmensas a Dios y a cada rescatista de todos los países que vinieron a socorrer, a colaborar, a traer milagros y consejos.
Venezuela saldrá adelante, sí, con mucha dificultad, con heridas que no se irán de la mente colectiva, pero lo hará.