Mi papá me dijo que era un cantante y bailarín muy famoso, en ese momento yo lo dejé así, no volví a saber de él hasta un año después, que mi padre llevó un DVD a casa con los éxitos de Michael, y allí empezó este viaje para mí. Cuando me enteré de su muerte, yo llegaba de la escuela, tenía once años, cuando entré mi papá no sé por qué lo hizo, pero me dijo: No vayas a llorar. Murió Michael Jackson. Solo por fuerza de voluntad no lloré y porque en aquel entonces no me gustaba que nadie me viera vulnerable. Cuando llegó la hora de dormir no pude aguantar más, lloré y lloré durante horas hasta caer dormida, fueron casi una semana en lo mismo, y jamas hasta el día de hoy he dejado de sufrir por su partida. Al morir Michael, me dediqué a buscar más contenido de él, no solo sus canciones o bailes y allí fue cuando descubrí al maravilloso ser humano que fue con el mundo entero, y también lo malvado que este mundo fue con él. Todo lo que he sabido hasta la fecha sobre él, solo me ha confirmado lo que mi padre y mi madre desde niña me dijeron, que Michael Jackson es inocente de toda acusación. Y me reitera lo que siempre he sabido, yo, de él, que Michael Jackson es la persona más cercana al Maestro y a Dios, en esta nueva era. Muchas gracias por esta bella historia que has escrito, amiga Marta.