Todo empezó un día que tenía que ir al turno de la tarde en la uni. Me llevé mi mariguana para estar bien prendido en la clase de matemáticas. Ya sabes, pa' que no me de sueño ni nada de eso. Pero cuando llegué al campus, no me esperaba lo que me iba a pasar.
Estaba caminando hacia el edificio cuando de repente vi a un enano vestido de mujer cabalgando sobre un perro, al que llamaba "La Gloriosa". No mames, estaba bien loco el wey. Yo pensé que estaba soñando o que me habían echado algo en el taco que comí en la calle. Pero no, era real.
El enano me miró fijamente y me dijo "¡Eh, güey! ¿Quieres ser mi yegua?". No manches, me asusté un chingo. Salí corriendo como si hubiera visto al diablo y el enano detrás de mí con su perro enano. ¿Cómo chingados se me ocurrió llevarme la mariguana? Me hubiera venido mejor una navaja o algo.
Entonces el enano de la nada me salta encima cabalgando su perro y que me deja tirado, se levanta y con sus aptas de enano me dice "Cámara, compadre." y que me iba levantando así del suelo y me colocaba en su perro, pa' ser enano si tenía harta fuerza el cabrón.
Y así el enano me llevo a su "guarida" que era un cambuche bajo el puente con una cobija de tigres como paredes y una bolsa de basura extendida como cama, y me tira de rapidez ahí en el suelo y que se baja los pantalones, y ¡Ah! Para ser enano si sabía qué hacer, se veía bien exótico, pero ni modo, yo le dije "Espérame we soy virgen" pero a él le valió y me empezó a agarrar bien loco, casi me deja sin aliento.
Y zas, le pego un patadón en el estómago, que para el enano debió sentirse como si lo atropellaran, era un enano, al fin y al cabo. Salí corriendo del lugar, pero el tipo se monta otra vez en su perro y me empieza a perseguir, pero afortunadamente unos policías que pasaban por ahí lo vieron y se lo llevaron preso por indecencia pública. Desde entonces, no confió en los enanos, son bien mañosos esas madres.