" El mundo comenzó a caer de forma lenta esa noche. Los reflectores se apagaron y la Luna no brillaba. Porque el mismo Sol se había apagado, así que no quedaba de dónde robar luz.
El frío no se hizo esperar, igual que el caos y el desoriente de la gente. Entre todo el caos, una mano acariciaba con garbo la suya. Cerró sus ojos, botando sangre y lágrimas.
Y el planeta murió."