Descubrí hace poco, entre tardes calladas,
que me da vergüenza mostrar mi cara.
No es broma, no es miedo ni soy antisocial,
es mirar mi reflejo y sentirme mal.
No me gusta salir ni cruzar la avenida,
ni sentir todas las miradas encima,
Así sea un día de sol o nublado,
me abruma la idea
de que alguien me vea,
porque no son ellos, es mi yo atormentado.
No me malentiendan, no soy inadaptada,
si me hablan respondo aunque esté incomodada.
Puedo sonreír, incluso conversar
pero por dentro solo quiero escapar.
No es la ropa ni el peinado mal hecho,
Es mi cara y mi cuerpo lo que siento deshecho.
Es la forma en que existo, el modo en que estoy,
Y en cada ocasión mi respuesta es "no voy".
Y nadie lo nota, ni lo imaginaría,
porque actúo normal sin mostrar mi agonía.
Pero es que el espejo no miente, no calla,
y cada vez que me miro, me lanza esa burla rastrera y despiadada.
No quiero que me miren, no quiero ser vista,
Porque siento que mi imagen es como una premisa
de todo lo inservible, de lo que no encaja,
de lo que me pesa, de lo que me desgaja.
Y sé que si hablo, si digo esta verdad,
me dirán que exagero, que no es para tanto en realidad.
Pero no entienden, ni lo harán jamás,
que esta vergüenza no se borra con un discurso motivacional.
No es falta de amor, ni es buscar atención,
es cargar con un cuerpo que parece prisión.
Es vivir en mi piel como si no valiera nada,
y como si hasta el viento juzgara mi cara.
Me descubro muchas veces tan lejos de mí,
como si mi mente aceptara decir que sí,
a todas las voces que siempre intento callar,
esas que me gritan que no debo estar más.
Pero aquí estoy, escribiendo quizás sin razón,
dándole a mis penas un poco de voz.
Porque si callo, reviento, y si hablo me expongo,
y en ambos caminos, el alma me desangro.
By Mistycc.