— Llegás tarde.
— ¿Me echaron de menos? —el de estrella se encogió de hombros.
— Deje la babosada, está usted ayudando a un muchacho —sentenció Colombia.
— ¿Es pregunta o afirmación?
— Les dije que no lo consideraran, este suelta pura carajada del hocico —Perú reclamó desde el fondo.
— Que se lo coma el neerlandés, así ya no nos molestará él ni ninguna otra versión —propuso el boliviano.
— Prefiero al suizo —alzó una mano restándole importancia—. El otro me va a masticar.
— Chile —reclamó la atención de todos los presentes—. Estás o no ayudando a ese joven —el tono frío y serio de México resonó entre aquellas paredes—. Responde apropiadamente.
— ¿Alguna vez he ayudado a alguien? —respondió carente de emoción con la mirada apagada.
Un silencio estremecedor abrazó el lugar. Algunos conscientes de aquellas palabras, pues llegaron hasta allí luego de perderse en sus caminos habituales y seguir una luz dorada que parecía guiarles el camino de regreso a casa, sin saber por cuánto tiempo vagarían en la oscuridad.
— No te hagas wey —advirtió—. Conoces las reglas. Y sabes lo que te espera si las rompes.
— Que bueno que me porto bien. Si ya terminamos, estaba a punto de tomar mi siesta.
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HOLAAAA, como ya sabrán estoy trabajando en un cómic. Peeeeero, esta historia lleva bastante tiempo juntando polvo.
Cuando no quiero dibujar, escribo, y cuando no escribo, dibujo. Me gustaría saber si les llama la atención una historia más fantasiosa y folklórica.
Si es así, para apurarme en pulir los detalles de los borradores y tenerles lista la historia con actualización semanal (como la profesional que soy ) o dejar que siga juntando polvo hasta que me digne en tocar el documento (de todos modos la voy a publicar, pero como ya sabrán, eso puede pasar de aquí a dos añitos NDNDN)