Los violines resonaron al unisono , sus notas subiendo y bajando suavemente , como la miel , el piano agregaba nada más que dulzura a la composición , desde muy detrás , notas tan delicadas y finas , pero gentiles , tan gentiles como una caricia de mañana lentamente recorriendo tu mejilla , la guitarra española acompañaba ocasionalmente a las demás , una adición hermosa que resonaba en el pecho y corazón , el acordeón lentamente se dezlisaba y seguía a la par tomando protagonismo , el vals sirvió de guía para las parejas en la pista de baile , miradas cruzadas y silenciosas , palabras nuevas dichas pero entendidas , secretos revelados y amores confirmados , todo bajo la amarilla luz de una luna cruzando el oscuro cielo , como una única espectadora.