A veces de verdad no entiendo a ciertos lectores. Y no lo digo por mi historia —que está más en flop que otra cosa—, sino por lo que veo que le hacen a otras autoras. Está bien querer apoyar a tu escritora, pero ¿qué necesidad hay de lastimarla con comentarios fuera de lugar? Después dicen “no hemos hecho nada”, cuando claramente sí están soltando palabras que hieren o sacando cosas de contexto solo porque, por algún motivo, la autora les cayó mal.
Y entonces me pregunto: ¿qué esperan? ¿Que las autoras respondan con cursilerías cada vez que comentan? ¿Que sean perfectas, dulces y sonrientes siempre? La educación y la cortesía ya son suficiente, y aun así parece que muchos quieren más, como si la autora debiera tratarlos con un cariño extra solo por ser lectores.
Lo peor es que, por un simple comentario o porque la autora no respondió “bonito” según sus estándares, ya empiezan a atacarla, a reclamarle, o incluso a seguirla a otras redes para decirle cosas que no aportan nada. Si no te gusta una historia, simplemente déjala. Nadie obliga a nadie a leer.
Los comentarios sí importan, pero no es necesario usarlos para lastimar. Y mucha gente olvida que detrás de cada capítulo hay una persona real, con emociones y límites. No es justo que las autoras tengan que soportar críticas que no buscan ayudar, sino herir. Y si seguimos normalizando eso, muchas terminarán dejando de escribir, no por falta de talento, sino por cansancio emocional ante actitudes que nunca debieron existir.