"Vos, chirusa traicionera, me has engañado como a un niño y pensar que tu cariño fue para mí la vida entera. Te soñé mi compañera compartiendo sentimientos, sin pensar ningún momento que en tí guardaras traición y entraste a mi corazón con un falso juramento.
Yo soy de un mundo de gloria, pues bien grande era mi amor, como grande es el rencor al notar tu triste historia; no podrás de tu memoria sacarme en toda la vida y el día que estés convencida creyendo haberme olvidado, me hallarás en tu pasado como una cosa pérdida.
Fuiste la flor perfumada del jardín de mis amores, la que estás como otras flores, por el tiempo, marchitada. No te servirá de nada el pensar en lo que hiciste, si un infame cometiste pues Dios te perdonará, pero te arrepentirás todo el daño que me hiciste. Seguí nomás tu camino, yo te deseo buena suerte, si yo pequé por quererte fue porque quizo el destino.
Soy errante peregrino que no buscaré venganza, pero tené la confianza que aquél con el alma quiere, que cuándo un amor se muere nace una nueva esperanza.
¡Bueno, chirusa! Me voy, embriagado por tus besos me voy, sí, pero regreso porque de este pago soy. No me busques donde estoy queriendo volver a mí; desengañado aprendí a odiarte en lo más profundo, si ahora vivo para el mundo y estoy muerto para tí."