De: anónimo.
Para: padre.
No sé si debería escribir esto pero lo estoy haciendo. Ni si quiera pensé en las consecuencias de esta carta. Solo, quiero contarte mis más dolorosas verdades.
Cinco años solamente, abrí los ojos como si mi mundo dependiera de ello. A los siete me encargue de hacerme ver el mal en el mundo; los pensamientos suicidas llegaron junto con la culpa que me sostenía.
Pero era una estúpida cobarde. A los 11 supiste que hice eso, que quise hacerme notar el dolor que sentía y la traición de tú parte. No obstante callé, como siempre, costumbre. Mentí esa vez, eran muchas más cosas las cuales me decidí a ocultar.
No fue por impulso, este pensamiento lleva años. Tú y ella me dieron las razones y la voluntad necesaria para preparar: un 24 de Diciembre cuando creí que el mundo había dejado de ser malo... Fue un castigo, un golpe, que me recordó que al final siempre caeré y nunca me recuperaré.
Tantas cicatrices en mi cuerpo que se escurren sin piedad, las escabullo para demostrar que estoy bien. La sonrisa que se muestra solo es una máscara falsa para ella último día.
Falta un mes y cuarto para acabar con mi vida. Y creo que es momento de hacerte saber lo tan harta que estoy. No solo harta, cansada, furiosa, triste, decepcionada.
Ahora y bien no sé si todo el odio y el rencor que te tenia se desvaneció junto con mis ganas de vivir, pero quisiera decirte que te quiero mucho y siempre serás mi padre.
No pudimos arreglar lo falló. Sin embargo, sabés que ahora tu hija dormirá en paz y sin dolor. Me juzgaras, me gritaras porqué no te dije nada, te negaras y caerás al mismo hoyo que habías salido.
Hazlo por mí y sigue adelante. Cuida a quienes te aman y protegelos. Muéstrales tus conocimientos y continúa en pie.
Te adoro, hasta pronto...
NO SÉ QUÉ ACABO DE ESCRIBIR KAJSHAHHSHAHAHJAJSJAJAJA