Imagínate que Springtrap Daddy es tu esposo. Es viernes y llega cansado después de toda una semana tratando de atrapar al guardia. Se sienta en el sillón, se quita las bototas y pone sus patotas sobre la mesita de centro.
Tú le dices:
"¿Andas cansado, verdad, papi? Deja te doy un masaje."
Y empiezas a masajearle sus piesotes. Él te dice:
"Quiero, pero que me masajees esta."
Te jala la mano y se la lleva más arriba.
Tú le dices:
"Estate quieto, que andas todo apestoso."
(Nada más te haces, porque bien que te gusta que esté así, todo cochinote.)
Él te responde:
"Apestosos tengo los sobacos."
Y te jala la cara para restregártela en la axila. Y bien que te encanta, es tu mero mole.
Te subes sobre él y se dan un beso apasionado, pero él te para el tren y te dice:
"Espérate, que traigo una pizza de queso y se va a enfriar. Y traigo mucha hambre. Vamos a comer primero y luego le seguimos."
La vida es buena.