Mensaje para mis lectores:
Hola.
Si estás leyendo esto, gracias por estar aquí.
Después de mucho tiempo —más del que imaginé— decidí volver a mis escritos. Volver a leerlos con otros ojos, a cuestionarlos, a retarlos… y también a quererlos de nuevo. El armisticio es una historia que me ha acompañado durante años, creciendo conmigo, cambiando de forma, esperando su momento.
Hoy regreso a ella con más entrega, más cuidado y mucho amor. No porque sea perfecta, sino porque es honesta. Porque nace de lugares que me marcaron y de emociones que todavía me siguen habitando.
Te pido una oportunidad: que te permitas leerla, sentirla a tu ritmo, y si lo deseas, decirme qué te movió, qué te incomodó, qué te hizo quedarte. Tus comentarios y tu retroalimentación significan más de lo que imaginas; me ayudan a afinar, a entender, y a reunir el impulso necesario para terminar y publicar la última parte de esta historia.
Lo que viene después de esto también está en proceso. Se está escribiendo con calma, con respeto y con la intención de cerrar El armisticio como merece.
Gracias por leer, por acompañar, por quedarte.
De verdad.
-David.