No tengo con quien compartirlo (que tenga la suficiente confianza de saber que no me juzgarán), así que aquí va.
Supongo que todos alguna vez hemos tenido o tendremos el corazón roto (y si no, vaya fortuna la tuya) . El caso es que es uno de esos momentos donde tengo el corazón hecho pedacitos, latiendo de forma extraña en el pecho y sabiendo exactamente lo que necesita y la razón por la cual está así.
¿Pero sabes que es extraño? No quiero llorar, no quiero sentir, quiero evitarlo todo; porque todo ha ido tan mal los últimos días que quisiera dejar de sentir por un rato hasta que pase la mala racha.
Jamás me he roto un hueso así que aún no puedo comparar un dolor físico tan grande como el que siento ahora que es emocional. Y es que el duelo es difícil, pasan días y unos son mejores que otros, pero a veces los que son peores te arrastran como un huracán y te dicen "Oye, que crees? Sigues mal, no has avanzado nada" y se detiene el mundo por un momento.
Alguna vez leí que el duelo era como la brillantina, aparece donde menos lo esperas, así hayan pasado meses, lugares donde creíste haber limpiado ya y de pronto diminutos fragmentos de vidrio recordándote algo doloroso, residuos de lo que fue alguna vez.
Amo sentir, pero sentir tanto a veces me abruma, tanto que ni siquiera siento que las palabras sean suficientes para limpiar mi corazón, que aun pesa en mi pecho.
Espero limpiar lo más pronto posible toda la brillantina, si pudiera, pasaría una aspiradora y desecharía toda, pero jamás es tan fácil.
Linda noche.