Aquellos audífonos, que antes ni siquiera me habría planteado usar, ahora se volvían un refugio en la tormenta que azotaba mi mundo de culpabilidad.
Me los puse, a pesar de su mala ergonomía y sonido de dudosa calidad.
En realidad, mi intención no era escuchar un canto a través de ellos, sino que buscaba temeroso su voz.
Suplicando en el fondo no escuchar nada, me sacudí al escuchar el eco de quien ya no tengo. Su voz, tan suave estaba repleta de desesperación, pidiéndome sacarle de aquel abismo que solo podía describir como "el olvido".