Carta de Freud a la madre de un homosexual
Estimada Señora,
Entiendo por su carta que su hijo es homosexual. Me ha llamado poderosamente la atención el hecho de que usted no menciona este término en su información sobre él. ¿Puedo preguntarle por qué lo evita?
La homosexualidad ciertamente no es una ventaja, pero no es nada de qué avergonzarse, no es un vicio, no es degradación; no puede ser clasificada como enfermedad; nosotros la consideramos una variación de la función sexual, producida por cierto freno en el desarrollo sexual. Muchos individuos altamente respetables de tiempos antiguos y modernos han sido homosexuales, incluyendo muchos de los hombres más grandes (Platón, Miguel Ángel, Leonardo Da Vinci...). Es una tremenda injusticia perseguir la homosexualidad como un crimen. Y una crueldad también. Si no me cree, lea los libros de Havelock Ellis.
Al preguntarme si puedo ayudarle, usted se refiere, supongo, a que si puedo suprimir la homosexualidad y hacer que la heterosexualidad normal tome su lugar. La respuesta es, de modo general, que no podemos prometer lograrlo. En cierto número de casos logramos desarrollar los gérmenes malogrados de las tendencias homosexuales, que están presentes en cada homosexual; en la mayoría de casos ya no es posible. Es cuestión de las cualidades y la edad del individuo. El resultado del tratamiento no puede predecirse.
Qué análisis puedo hacer por su hijo es una línea diferente. Si él es infeliz, neurótico, agobiado por conflictos, inhibido en su vida social, el análisis puede traerle armonía, paz mental, eficiencia total, ya sea que siga siendo homosexual o cambie.