No te enamoras del personaje: te enamoras del alivio, de la paz, del refugio que encontraste a través de él. Te enamoras de lo que te inspiró, de lo que despertó en ti, de esa chispa que te recordó que todavía puedes sentir profundamente, incluso si el mundo real aún no te ofrece lo que buscas.
Así que no, no es raro. Es humano. Y en ese pequeño lazo invisible entre tú y una figura imaginaria también hay belleza… porque te recuerda que tu corazón sigue vivo, que aún cree, que aún sueña, y que merece un amor que lo haga brillar igual que esa historia que un día lo abrazó sin pedir permiso…
Feliz Cumpleaños Izuku Midoriya, Símbolo de Esperanza y El Héroe Más Grande De Todos Los Tiempos ✨❤️