Había escuchado ideas y teorías sobre la posibilidad de existencia de un plano, o multitud de planos superiores, cuya existencia se encuentra enlazada a elementos de procedencia onírica; conceptos que en un principio nunca supe interpretar adecuadamente debido a que mi raza es incapaz de soñar propiamente, el acto de dormir es solamente un mecanismo natural de nuestra biología para que nuestro cuerpo pueda recuperar energías y prepararse para la siguiente jornada. El concepto de los sueños era algo que desconocía hasta el momento, resultándome extraña la idea de imaginar escenarios y mundos de naturaleza cuestionable...
"La mente racional y consciente de sí misma es más poderosa de lo que se espera, no es cuestión de intelecto pues incluso el pensamiento más ignorante puede generar el mismo efecto que una idea brillante. Pero la vida y la consciencia son un defecto involuntario en el cosmos, por ello toda forma de vida yace conectada a un mismo sistema surgido de dicha imperfección; como una especie de mente colmena, o subconsiente colectivo, la mente es capaz de generar mundos infinitos enteramente tangibles y funcionales, realidades oníricas que se sobreponen una con otra y terminan siendo un constructo artificial de mayor o menor profundidad y densidad... Infinitos pero todos forman parte de un mismo sistema, y por ende estos mundos pueden ser desentrañados, alterados e incluso creados y destruidos voluntariamente bajo un objetivo concreto... El movimiento entre los planos oníricos supone una fuente de conocimientos que has de comprender, al fin y al cabo muchos de esos planos son un reflejo de lo que conoces como realidad, algunos tan solo un recuerdo de realidades que ya no existen más que en ese subconsciente colectivo. El plano onírico es un reflejo defectuoso de un defectuoso cosmos, aprende de ello, has de soñar despierta y visitar los confines de esta obsoleta creación..."
Diario de Investigación de At Emeh, Segunda Hebra