Ay, amiga
Solo a ti de verdad
Yo te puedo decir
Lo que en verdad he sufrido
Puedo en ti confiar
Y jamas dudar
Que me fallaras como los demás
Por ser mi amiga
Te bendigo
Por estar junto a mi
Por creer que jamás seré un perdido
Te puedo jurar que si en mi caminar
Te vuelvo a encontrar
En la vida sin fé
¡qué alegría!
Lucharé por no verte a caída.
Aunque no hayamos hablado mucho, sí me ayudaste demasiado con algunas que hablamos, por eso te doy las gracias de esta manera.
Que tengas suerte de noche y de día, que solo vivas con alegría. Nunca desconfíes de la humanidad ni del amor.
Gracias.