La noche había llegado a Bahía Aventura. En la casa de Rubble, él estaba sentado frente a una mesa, concentrado escribiendo en una libreta.
Rubble : *escribiendo* Creo que ya casi termino... solo me falta el final.
Después de unos minutos, Rubble dejó el lápiz y sonrió satisfecho.
Rubble : ¡Listo! ¡Terminé mi historia!
En ese momento, Skye se acercó tranquilamente y miró la libreta.
Skye : ¿Ya terminaste tu historia, Rubble?
Rubble : Sí, amor. Acabo de terminarla.
Skye : ¡Qué bien! ¿Puedo verla?
Rubble : Claro. le entrega la libreta
Skye comenzó a leer algunas páginas mientras Rubble esperaba nervioso su opinión.
Skye : *sonriendo* Me gusta mucho. Tiene aventura, momentos divertidos y un final muy bonito.
Rubble : ¿De verdad te parece buena?
Skye : Sí, amor. Se nota que pusiste mucho esfuerzo.
Rubble : Me alegra que te guste. Tu opinión es muy importante para mí.
Skye : *sonríe* Y ahora que terminaste...
Rubble: ¿Qué?
Skye : ¿Qué te parece si vamos a cenar?
Rubble : ¡Claro que sí, amor!
Rubble guardó su historia cuidadosamente y se levantó de la silla.
Rubble : Después de tanto escribir, tengo bastante hambre.
Skye : *ríe* Sabía que dirías eso.
Rubble : ¿Y tú no tienes hambre?
Skye : Un poquito.
Rubble : Entonces vamos. Podemos cenar juntos y después me cuentas qué parte de la historia te gustó más.
Skye : Trato hecho.
Los dos salieron de la habitación juntos, felices de poder compartir una tranquila cena.
Rubble : Skye...
Skye : ¿Sí?
Rubble : Gracias por estar conmigo.
Skye : Siempre, Rubble.
Y así, entre sonrisas y una agradable cena, los dos disfrutaron de una noche tranquila juntos.