Hoy les traigo una historia que se mete bajo la piel como un susurro que no puedes ignorar.
Todo empieza con Bachira Meguru. Quien aparece muerto. Nadie sabe exactamente cómo, ni quién estuvo ahí antes que los demás. Solo queda el silencio…
Isagi Yoichi, nuestro protagonista egoísta, es quien encuentra el cuerpo. Desde ese momento, algo cambia en él. Comienza a aislarse. Entrena solo. Habla en voz baja cuando cree que nadie lo escucha. Y una noche, en la azotea, bajo el viento frío de la noche, escucha una voz conocida. Una voz que lo llama por su nombre… “Yoichi”.
Poco a poco, los jugadores más brillantes del proyecto empiezan a caer uno tras otro. No con explosiones de violencia. Es más sutil. Más profundo. Se aíslan, pierden el apetito, sus ojos se pierden en el horizonte como si vieran un partido que solo ellos pueden presenciar. Cada muerte parece un accidente… o una decisión que nadie más entiende. Y siempre hay un testigo. Siempre.
Los que quedan vivos comienzan a notar el patrón. Se reúnen en susurros en el comedor, en las duchas, en las habitaciones a oscuras. Teorías nacen en la paranoia: ¿es una maldición? ¿Un virus? ¿O es Ego Jinpachi, ese hombre que todo lo observa desde su monitor, quien lo permite porque, es para él, la prueba definitiva del ego humano? Porque las puertas siguen cerradas. Nadie sale. Nadie entra. Y mientras los números de los sobrevivientes bajan, la pregunta flota en el aire como un balón que nadie se atreve a tocar:
¿Quién fue el primero en ver morir?
¿Y cuánto tiempo más podrás evitar mirar?
Si les gustan las historias que te hacen cuestionar la mente humana, la soledad y hasta dónde llega nuestra cordura cuando nadie nos ve… esta es para ustedes.
https://www.wattpad.com/story/410479208?utm_source=android&utm_medium=link&utm_content=share_writing&wp_page=create&wp_uname=SOFII_DVL