Hay un infierno, créanme, lo he visto.
Me encuentro, ahora mismo, en un estado lamentable; y pienso cuándo será la última vez que leerán alguna de mis letras. Miedo me invade.
Bien podrían haberme encerrado en su corazón, y aventar lejos la llave. Pero fue al revés, yo encerré mi corazón y la llave la comieron mis entrañas.
A veces pienso que, si alguno de ustedes, estuviera en mi cabeza, se volvería loco. Tanto dolor por doquier, años sin desarmarme de ésta angustia, y nadie en quien confiar... Si me hubieran conocido años anteriores, no creerían que la niña que alguna vez fui, es la que soy ahora. Y si tan sólo me hubieran salvado temprano, simplemente hubiera sido, podría haber sido, alguien que ahora ya no soy, ni nunca seré.
Si no puedo volar con las águilas, entonces no puedo formar parte de su parvada. Lo más gracioso de todo esto, es que aún intento llegar alto.
Acaso todo lo que sucede en mi vida, ¿es acaso culpa de mi propio reflejo? ¿Del cuchillo que tenía en sus manos mi madre? ¿Y del Infierno en los ojos de mi padre? ¿Aún sigo con lo mismo? ¿Acaso yo era tu caballero de brillante armadura? ¿O como tú dices sobre mí, un obstáculo que escalar...?