"Desde que tengo memoria siempre disfruté sujetar su mano cuando caminábamos juntos, ayudarla a levantarse cada vez que ella caía por su ímpetu de correr.
Ahora que entramos en la adolescencia esa cercanía ha disminuido, al parecer ella simplemente lo tomó a broma o como un recuerdo sin valor.
En cada problema que ella tenía, yo estaba a su lado para defenderla. Mis amistades veían eso como algo toxíco pero no me importaba ya que por ella haría lo que sea.
No obstante, ella no pensaba igual hasta aquel día donde únicamente yo era quien sabía apreciarla como la gran chica que es"
Dipper: Bien Mabel, me voy adelantando a la casa. Vienes conmigo?
Mabel: Adelantate, yo tengo que ir con mis amigas. Me van a dar consejos para lucir más linda y adorable, quizás este para la noche. Pero no me esperes.
Dipper: oh, esta bien....no te preocupes no te molestaré. A fin de cuentas, no debemos estar muy juntos, verdad?
"Cuando volví la mirada Mabel me había dejado hablando solo. Al parecer tenia prisa, no quiero agobiarla pero como su hermano, ella me preocupa no quiero que nada malo le suceda. Será mejor seguir mi camino."
Mabel: Creo que fui algo tosca con Dipper. El me entiende, se que nos estamos distanciando pero es por nuestro propio bien.
"Apuré el paso para encontrarme con mis amigas, me han contado de que tienen una sorpresa para mi. Espero que sea golosinas (no Mabel, ya deja de ser infantil) que sea otra cosa, si todo menos cosas infantiles."
Lo que Mabel no sabía era que sus "amigas" le darían la sorpresa de su vida, invitando a unos chicos para nada buenos. Por su impulsividad la chica Dipper aprenderá una valiosa lección, NO SIEMPRE CREER EN QUIENES TE DAN UNA SONRISA SINO CREER EN QUIEN ESTUVO, EN LAS BUENAS Y EN LAS MALAS.
Dipper, ya estaba llegando a su casa la cual estaba en silencio:
Dipper: Al fin en casa, a si me olvidaba que mis padres vienen en la noche. Me haré un aperitivo y dejaré algo para que coma Mabel.
-el chico subió y cerró la puerta.-