Se siente extraño volver después de casi un año sin haber tocado las teclas, después de que mi corazón quedó desamparado, preso de la miseria y la ruina.
Hasta mi alma dejé atrás por buscar aquella felicidad de la que nunca he podido ser merecedor.
Mis sueños y esperanzas quedaron en eso, porque no pude convecerte, no pude, no logré, no supe que decir para que te quedaras, no te puedo olvidar.
Y aunque te tomaste el tiempo de decirlo, mi amada.
Despierto cada día con el anhelo de que quieras continuar escribiendo este libro, yo lo sostengo por ambos, y si hace falta mi sangre puede ser la tinta para sellarlo.
Porque te amo.
Porque nunca amaré a otra mujer que no seas tú.