Leí tu poema de "No cualquiera, no todos". Quiero presentarte el mío.
No cualquier chico, no todos.
No cualquier Masaru, no hay otro como él.
Eres mi Dalia, eres mi musa, mi estrella, eres mi sol y mi luna. Eres todo. Porque te mostré todo de mí y jamás te fuiste de mi lado por eso.
Porque nunca me viste con asco.
No cualquier chico.
No cualquier Masaru.
No cualquier pan.
Porque te quise, te quise incluso más que a mí misma. Porque te quise, te quise tanto, que lloré cuando supe que eras gay.
Porque contigo siempre me sentí segura.
Porque contigo siempre estuve protegida.
Porque aunque no fui amada, ni querida.
Siempre te elegiría.
Porque no eres un chico del montón.
Jamás fuiste uno del montón.
Fuiste mi luz.
Fuiste tan adictivo como la nicotina.
Tan dulce y amargo como el chocolate.
Porque te amo, y siempre te amaré.
Porque eres mi sujeto del pan.
Porque eres mi Masaru.
Y sí, eres mi Dalia.
Mi estrella.
Mi sol.
Mi luna.
Mi amor.
MASARU.