En los días donde el mundo parece pesar demasiado, recuerda…tu vida es un verso único que nadie más puede escribir. Aunque el silencio grite y los demonios te susurren, hay un hilo de luz que aún te alumbra, suave pero constante. No caminas solo; alguien puede tomar tu mano y sostenerte hasta que el dolor se transforme en aire. Hoy, aunque parezca imposible, respira, siente, y deja que ese hilo de esperanza remiende los agujeros en tu pecho. Cada latido tuyo es un acto de valentía, y cada amanecer, un recordatorio de que todavía hay belleza por descubrir.
Tu vida es valiosa y aún queda mucho por vivir.