-¿Quiere la verdad, señor ministro?-
-Dejaré pasar el insulto joven Malfoy, pero diga la verdad por favor.
-Bien. - Draco levantó la mirada hacía los ojos de Cornelius, apretó fuerte los labios, no se contendría.
-La única verdad es que su trabajo como ministro es una puta mierda, así mismo como el trabajo del Wizengamont es paupérrimo ¿Sabe por qué? Por qué primero, vienes aquí a culparme por algo que no hice, y si lo hiciera no estaría mal por defensa propia, por que iban a violarme ¿Y me quieres culpar a mí? Eso deja mucho que desear de su criterio como ministro. -
Escuchó como algunos soltaban unos jadeos de sorpresa, pero Severus y Albus solo miran a Draco con una sonrisa.
Cornelius estaba por interrumpirlo, pero Draco levantó la mano para callarlo.
-No he terminado. - las comisuras de los labios de Draco se estiran en una sonrisa.
[Herencia Maldita]