Para mis queridos pecadores…
Hoy el mundo ha vuelto a recordarnos algo que, aunque lo sabemos, rara vez sentimos de verdad, porque permanece oculto en la ignorancia de lo que se da por sentado: todo lo que creemos firme puede cambiar en un solo instante. Un terremoto en Venezuela ha sacudido no solo la tierra, sino también vidas, hogares y silencios. Y aunque no se si entre vosotros hay personas directamente afectadas o seres queridos allí, sí quiero detenerme un momento y reconocer esa fragilidad compartida que nos une a todos.
Ojalá estén a salvo. Ojalá sus familias, sus amigos, sus rincones cotidianos, sigan en pie.
Y si hoy sienten un peso extraño en el pecho, que no sea solo tristeza, sino también conciencia. La conciencia de lo rápido que el mundo puede romperse… y lo igual de rápido que olvidamos agradecer lo que sigue intacto. Un mensaje respondido, una cama segura, una voz al otro lado, un día cualquiera que parecía insignificante pero que en realidad lo era todo.
Les deseo paz en el corazón, incluso en medio de la incertidumbre. Les deseo que encuentren pequeños espacios de calma, aunque el mundo afuera tiemble. Y, sobre todo, que no den por sentado lo que aún tienen cerca.
Cuídense. De verdad. Cuídense como si cada día importara, porque importa.
Y cuando el silencio del miedo se vuelva un poco más suave, cuando el mundo vuelva a respirar con normalidad… recuerden que también hay lugares donde refugiarse un momento de todo eso. Puede ser alguien querido, puede ser un recuerdo, un ibero valioso, un momento suspendido en el tiempo que regala respiros. Entre ellos, yo no puedo daros mucho, solo la nueva actualización de The Eyes of the Darkone, la historia Melizabeth, que está ahí para acompañarles si necesitan una pausa, un respiro, un rincón donde la oscuridad también pueda sentirse cálida.
Que hoy, más que nunca, encuentren algo que les haga sentir vivos. Cuidense mucho, los quiere eternamente, Sinny.