—El castaño caminaba con timidez por los pasillos de la secundaria, ciertos nervios le invadían diariamente pues le preocupaba encontrarse con el de tez pálida. ¿Le gustaba al otro? No lo creía, sentía que todo había Sido un producto de su imaginación, también le preocupaba que Rosalie se enterará y se fuera contra él. Pues conocía la extraña fuerza descomunal que tenía la familia Cullen.
Llegó a la biblioteca, y solo se acercó a una estantería limitándose a sacar un libro y sentarse apartado con el mismo detrás de una estantería —