Una parte de mi siempre supo que esto sucedería. Siempre sucede y quise engañar a mi mente, pero no importa a donde vaya, no importa cuántas veces desee escapar de ese lugar oscuro, siempre me encuentra. No merezco nada, al menos eso me han incrustado en el subconsciente. Gritos, peleas, palabras crueles, es lo único que puedo escuchar cuando cierro mis ojos. Reclamos, reproches y un sin fin de quejas de quien debo o no ser. Nada es correcto, todo en mi es un error. Gritos, golpes, tirones, insultos y un sin fin de palabras hirientes te llevan a lugares de no retorno, lugares de lo que por años has intentado evadir. Recuerdos... Recuerdos del error que represento, de lo que verdaderamente soy ante los ojos de las personas que amo. Nada puede cambiar el error que soy, lo sé, pues la idea de redención no existe en mi diccionario, no cuando constantemente me recuerdan que nunca he logrado nada suficientemente bueno, cuando todos los días me restriegan en la cara lo que otros alcanzan y yo no, cuando me miran con decepción y no con amor u orgullo, cuando se esperan lo peor de mi pero jamás lo mejor, cuando nunca he sido lo bastante buena como para que las personas que amo confíen y crean en mi y definitivamente no puedo creer en una salvación, no cuando vives entre cicatrices, miedos, incertidumbre, rabia, dolor... No existe una salvación cuando tú mente es tu peor enemigo y no puedes deshacerte de ella, es parte de ti y lo que eres. Soy un error, represento el caos de una mente que se autodestruye, de una chica que una vez tuvo los ojos brillantes y llenos de vida, resplandecía y brillaba como una gran Supernova, creía que la esperanza podía ser suficiente si creía en sí misma.... Pero, todo color y brillo se ha extinguido de su rostro, vive entre las sombras, condenada a convivir con su monstruo interno, destinada a la autodestrucción.