Te abrí mi corazón, te expresé desde lo más profundo de mi alma todo lo que siento por ti, con lágrimas en los ojos te pedí que lo intentáramos pero para ti no significó nada, al contrario, te molestaste porque estaba “siendo dramática”.
Por favor, me estoy desvaneciendo en la espera de una muestra de tu cariño, de tu interés. Trato de resignarme a que te perdí pero en el fondo me queda la esperanza de que vendrás a buscarme para arreglar las cosas y que todo vuelva a ser como antes.
Pero en medio de todo eso, existe algo que imposibilita tu paso. Tu orgullo no te lo permite.