quería alcanzar a llegar para poder felicitarte por tu cumpleaños, corazoncito, pero no podía encontrar la mochila... ¿sí te gusta? Oh, ¡claro que puedes meter personas! incluso si quieres esconder a tu amigo Gon, puede quedar ahí dentro y el tamaño de la mochila no se verá trastornado. /acompañó la risa del menor con una más suave, pasando un brazo por sus hombros y posando su mano libre sobre su suave cabecita, acariciando cariñosamente. Es lo menos que te mereces, cariño mío, y desde luego que sí, ya mismo te la coloco.