Hoy, como Jefa del equipo, Aaliyah Shaheen es respetada por su rigor. No tolera la improvisación ni el desorden a menos de que se trate de situaciones imprevistas. Para ella, salvar un alma o detener un colapso (emocional o espiritual) en el mundo humano y guiarla por «el camino del bien» antes de que su vida acabe sin razón, es simplemente otra ronda en el ring donde el fracaso no es una opción. Sigue siendo la misma luchadora meticulosa: ahora solo pelea contra las malas decisiones y los trastornos que acechan a los humanos para mantener el equilibrio de las almas.