Vengo a decirte que nunca te he odiado y lamento profundamente si alguna vez has creído eso. Pero tu y yo... jamás hubiese funcionado si no fuera por ella. ¿Lo entiendes? No te odio, pero ya ni siquiera me eres indiferente. ¿Pero amarte? Tal vez es muy pronto para aquello. Si, me fascinaste desde el principio porque estábamos hechos de lo mismo.
Es cierto que hay un lazo entre nosotros, entre los tres. Y que si no fuera por ella nos hubiésemos matado hace tiempo. Así que vengo a decirte esto: Yo no te odio Adrian, pero manejas una intensidad que me abruma. Tampoco te amo, porque ni siquiera puedes mirarte al espejo y amarte a ti mismo. Pero eso no significa que no me fascines y, que por dentro, te quiera un poco.