SoyVictorAshbourne

Aegar.. creía yo que aún te encontrabas en el internado al que te había mandado

SoyVictorAshbourne

Pues tendrás que aguantar eso y más, no por nada es que llevas el apellido Ashbourne, no para que seas una desgracia 
Reply

SoyVictorAshbourne

No tienes el más mínimo derecho de hablarme así, soy tu padre y no puedes cuestionarme nada
Reply

SoyOpheliaAshbourne

Bienvenido, Aegar ──dijo Ophelia, su voz suave resonando con un matiz más cálido del habitual ── Espero que el camino no haya sido demasiado pesado para ti. Esta casa siempre se siente un poco más viva cuando los de tu generación cruzan el umbral. ​Ophelia hizo una pequeña pausa, entrelazando sus manos frente a ella, y lanzó una mirada sutil hacia las habitaciones superiores antes de volver a enfocarse en el joven. ── Dime... ¿tu madrastra te ha recibido ya? Espero sinceramente que te haya dado una bienvenida cómoda y que no te falte nada en tus aposentos. En una familia donde los silencios dicen más que las palabras, es importante encontrar un rincón de paz al llegar.
          

SoyUtahimeVarnis

Joven Aegar, sea bienvenido. ¿Cómo le fue en su viaje? Estoy seguro que su llegada traerá gran felicidad a la familia. 

SoyUtahimeVarnis

¿Ah, no? ¿Por qué cree eso, joven? Yo creo que se alegrará de verlo, aunque no lo mencione directamente. De igual modo, quien estará extremadamente feliz será la pequeña Lydia. 
Reply

SoyBiannaTully

Así que has vuelto temprano. —dijo, con un tono medido, demasiado controlado para ser natural—. Entra, no te quedes ahí parado como si no supieras que esta… sigue siendo tu casa. —lo observó un segundo más de lo necesario; la mirada se le endureció y luego vaciló—. Has crecido. —añadió, como si la frase se le hubiera escapado—. Y no… no todos lo hacen bien en circunstancias como las tuyas.

SoyBiannaTully

/apretó los dedos contra la sien antes incluso de girarse. El gesto fue automático, casi violento—. No lo nombres. Ni aquí, ni delante de mí. —cerró los ojos un instante; el dolor punzó detrás de ellos como una vieja migraña—. Basta con mirarte para que me duela la cabeza… —abrió los ojos—. Tienes su forma de la boca. Y los ojos de ella. Es una combinación particularmente cruel. —avanzó un paso, luego se detuvo cuando él dijo la palabra que no debía…madre. El aire pareció tensarse—. No. —salió seco, demasiado rápido—. No me llames así. —se llevó la mano a la sien con más fuerza, respirando hondo—. No sabes lo que despierta cuando lo haces. Veo su rostro. Veo el de ella. Y recuerdo que ambos siguen bajo este techo como si no hubieran dejado nada podrido a su paso. —lo miró de arriba abajo, obligándose a recomponerse—. Has viajado. Estás cansado. Y seguramente hambriento. —hizo un gesto breve hacia el interior—. Ve a cenar. La comida se enfría y no pienso repetir órdenes por algo tan básico. —cuando pasó a su lado, añadió sin mirarlo—. No confundas esto con bondad. Si sigues comiendo en mi mesa es porque no eres él… aunque el parecido me resulte una ofensa difícil de tolerar. Y no me pidas indulgencia mientras esa mujer siga aquí, caminando como si nada. Algunas heridas no se cierran cuando su origen sigue respirando cerca. Come. Descansa. El viaje no fue corto… y no necesito otro motivo para detestar aún más a tu padre esta noche.  Y Aegar… —una pausa larga—. No eres culpable de lo que eres. Pero no vuelvas a llamarme así.
Reply