Aegor ── Pronunció el nombre con una precisión seca, sin rastro de afecto pero tampoco de hostilidad gratuita ──Veo que los rumores sobre la vitalidad de mi padrastro no eran exagerados. Tienes sus rasgos, aunque tu posición aquí sea... distinta. ── Hal caminó unos pasos hacia él, sus botas resonando contra la piedra mojada. Se detuvo a una distancia prudente, cruzando los brazos sobre el jubón de cuero negro.