—Llega después de la batalla, con su cabello desordenado ya que se quitó su casco con rapidez ante el llamado de su diosa, en medio de este caos, el dejo la victoria a manos de aquellos que rogaron y ofrendaron, así que se fue directo al templo de Afrodita.
Al llegar lleva aun ese traje de guerrera, con una ligera capa de polvo y pequeñas gotas de sangre aún en su pectorales, lucia como un gladiador como le llamaban asi los mortales, Pero el era más que eso. — Vida mía, Lamento presentarme así, ante ti, pero me solicitaste mi presencia, post batalla. —Dijo tomando sus mejillas, se disculpo con aquella hermosa mujer por su aspecto, Pero antes que ella respondiera le beso con necesidad, mezclando sus labios con amor y devoción—