Gracias, Scamander. No recuerdo haberlo dejado, supongo que por el apuro de ir al almuerzo lo olvidé. —Mencionó Elijah sin importancia mientras tomaba el libro — Me importa una mierda si lo confisca, que se atreva a hacerlo. — Murmuró el hombre con indiferencia mientras fingía revisar el libro que se le acaba de entregar — ¿Que hiciste? — Preguntó en voz baja — Si llego a ver a uno de tus bichos en mi habitación, prometo que será la última vez que los veas ¿Me escuchaste? —