SoyAmaunet
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──❀*̥˚ Crónica de la que Existía Antes del Nombre. (1/2)
Antes de que los imperios aprendieran a pronunciar su propia grandeza, antes de que la arena fuese medida en fronteras y no en eternidades, ella ya estaba. Amonet no emergió del caos: era el silencio dentro de él. Primordial entre los primordiales, consorte eterna de Amón, no como sombra obediente, sino como el principio que respira detrás de lo invisible.
Durante los siglos del Antiguo Reino fue invocada en susurros. Durante el auge tebano fue venerada en templos donde el aire era más pesado que el oro. Y cuando Amón ascendió en poder y su nombre comenzó a imponerse sobre otros, ella no celebró ni compitió. La primera fractura ocurrió cuando Amón aceptó fundirse con Ra. La unión fue proclamada como culminación de poder: Amón-Ra, señor del trono solar. Pero para Amonet, aquello no fue apoteosis. Fue concesión.
Ella no lo abandonó. No rompió su vínculo.
Sigue siendo su esposa. Pero nunca pronunció el nombre compuesto. Y desde entonces, algo entre ellos quedó suspendido como una conversación que nunca termina.
Los siglos avanzaron. Los templos cayeron. Las estatuas fueron saqueadas. Los dioses dejaron de ser política oficial y pasaron a ser estudio académico. Pero lo primordial no depende del culto. Mientras los hombres inventaban repúblicas y satélites, Amonet se adaptó sin anunciarlo. Tomó forma humana. No reina, no sacerdotisa, no celebridad. Se convirtió en presencia.
Se infiltró en universidades que estudiaban lo antiguo sin comprenderlo. Financió excavaciones que nunca publicaron todos sus hallazgos. Protegió archivos que oficialmente no existen. No buscó seguidores. Seleccionó guardianes. Así nació el Templo Velado.
SoyAmaunet
(2/2). No se levanta en la superficie, ni se encuentra en mapas digitales. Existe entre piedra antigua y arquitectura moderna, oculto bajo capas de protección y tecnológica. Solo algunos son invitados: descendientes de linajes antiguos, historiadores, estrategas que entienden que el poder no siempre se ejerce, a veces se retiene. En su templo se resguardan nombres verdaderos de dioses que el mundo cree olvidados. Pactos no disueltos. Conocimientos que podrían desestabilizar gobiernos si se hicieran públicos. Ella custodia lo que no debe ser pronunciado.
Pero cuando los otros dioses, antiguos y nuevos, debaten intervenir en el mundo moderno, Amonet se muestra distinta a lo que fue en eras pasadas. En los concilios invisibles no alza la voz. Cuando habla, lo hace con calma. Considera que muchos dioses han aprendido demasiado de los humanos: impulsividad, espectáculo, necesidad de reconocimiento.
Entonces llegó el incidente que tensó incluso a los inmortales. Un ataque militar de Estados Unidos sobre territorio Egipto sacudió no solo estructuras políticas, sino corrientes antiguas que duermen bajo la arena. Para los humanos fue estrategia geopolítica. Para Amonet fue alteración energética. Las tierras del Nilo no son simples coordenadas. Son capas de memoria divina. Cada explosión, cada despliegue, cada intervención extranjera remueve algo que los mortales no comprenden.
Hoy, en la era de satélites y vigilancia global, Amonet camina entre diplomáticos, arqueólogos y líderes culturales.
Sigue casada con Amón. Sigue sin aceptar la fusión. Sigue siendo primordial.
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imHebe
Buenas tardes ¿cómo se encuentra la diosa más importante de los egipcios? Bueno… si es que se encuentra acá.
SoyChesireWonderland
| Cata? :0
SoyApofis
Amaunet, que interesante es verte por estos dominios, más nunca creí que saldrías de tu templo de lujos aunque creo saber porque has decidido salir. ¿Acaso el mundo de los mortales ya no es tan divertido como antes pensabas?
— su tono había sido casi burlón, casi tóxico como el veneno, una sonrisa afilada esbozó la serpiente a la vez que se había acercado unos cuantos pasos a la diosa ajena, pero manteniendo una distancia. Podía adivinar casi a leguas que era lo que tenía pero no muy bien lo que quería hacer o pensaba, después de todo siempre era tan misteriosa y a la vez engañosa o eso él había denominado a simple vista cuando la conoció por primera vez. —
Sigo firme con mi posición. — "de destruirlos" afirmó, pero no lo mencionó ante ella, su mirada ligeramente se había oscurecido un poco más de lo normal, solo era el caos que se aparecía de repente en su interior —
SoyApofis
Sinceramente no estoy interesado en competir contra toda esa bola de seres que no sirven para nada. — exclamó sin importancia, siendo algo brusco en su manera de hablar, quería dejar en claro que no le importaba lo que hicieran los humanos pero ahora parecían que firmaban su propia sentencia, cosa que alegraba al egipcio. — Sería mucho más fácil si pudiera devorarlos, pero ya sabes, tu querido y amado esposo no me dejaría por más que quisiera pero tal vez pueda hacer la diferencia si tú lo permitieras.
— su sonrisa se ensanchó, cómplice, burlona, su mirada seguía un poco oscura y camino nuevamente hasta Amaunet pero quedando solo a su lado. — Yo sé que lo enojada que estás por dentro, toda esa rabia y molestia que tienes por lo que está pasando ... no creo que ahora los humanos sean tan fascinantes como ahora ¿Oh sí quería Amaunet?
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SoyAmaunet
──❀*̥˚ Crónica de la que Existía Antes del Nombre. (1/2)
Antes de que los imperios aprendieran a pronunciar su propia grandeza, antes de que la arena fuese medida en fronteras y no en eternidades, ella ya estaba. Amonet no emergió del caos: era el silencio dentro de él. Primordial entre los primordiales, consorte eterna de Amón, no como sombra obediente, sino como el principio que respira detrás de lo invisible.
Durante los siglos del Antiguo Reino fue invocada en susurros. Durante el auge tebano fue venerada en templos donde el aire era más pesado que el oro. Y cuando Amón ascendió en poder y su nombre comenzó a imponerse sobre otros, ella no celebró ni compitió. La primera fractura ocurrió cuando Amón aceptó fundirse con Ra. La unión fue proclamada como culminación de poder: Amón-Ra, señor del trono solar. Pero para Amonet, aquello no fue apoteosis. Fue concesión.
Ella no lo abandonó. No rompió su vínculo.
Sigue siendo su esposa. Pero nunca pronunció el nombre compuesto. Y desde entonces, algo entre ellos quedó suspendido como una conversación que nunca termina.
Los siglos avanzaron. Los templos cayeron. Las estatuas fueron saqueadas. Los dioses dejaron de ser política oficial y pasaron a ser estudio académico. Pero lo primordial no depende del culto. Mientras los hombres inventaban repúblicas y satélites, Amonet se adaptó sin anunciarlo. Tomó forma humana. No reina, no sacerdotisa, no celebridad. Se convirtió en presencia.
Se infiltró en universidades que estudiaban lo antiguo sin comprenderlo. Financió excavaciones que nunca publicaron todos sus hallazgos. Protegió archivos que oficialmente no existen. No buscó seguidores. Seleccionó guardianes. Así nació el Templo Velado.
SoyAmaunet
(2/2). No se levanta en la superficie, ni se encuentra en mapas digitales. Existe entre piedra antigua y arquitectura moderna, oculto bajo capas de protección y tecnológica. Solo algunos son invitados: descendientes de linajes antiguos, historiadores, estrategas que entienden que el poder no siempre se ejerce, a veces se retiene. En su templo se resguardan nombres verdaderos de dioses que el mundo cree olvidados. Pactos no disueltos. Conocimientos que podrían desestabilizar gobiernos si se hicieran públicos. Ella custodia lo que no debe ser pronunciado.
Pero cuando los otros dioses, antiguos y nuevos, debaten intervenir en el mundo moderno, Amonet se muestra distinta a lo que fue en eras pasadas. En los concilios invisibles no alza la voz. Cuando habla, lo hace con calma. Considera que muchos dioses han aprendido demasiado de los humanos: impulsividad, espectáculo, necesidad de reconocimiento.
Entonces llegó el incidente que tensó incluso a los inmortales. Un ataque militar de Estados Unidos sobre territorio Egipto sacudió no solo estructuras políticas, sino corrientes antiguas que duermen bajo la arena. Para los humanos fue estrategia geopolítica. Para Amonet fue alteración energética. Las tierras del Nilo no son simples coordenadas. Son capas de memoria divina. Cada explosión, cada despliegue, cada intervención extranjera remueve algo que los mortales no comprenden.
Hoy, en la era de satélites y vigilancia global, Amonet camina entre diplomáticos, arqueólogos y líderes culturales.
Sigue casada con Amón. Sigue sin aceptar la fusión. Sigue siendo primordial.
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SoyAmaunet
SE REINICIA PERSONAJE. SE REINICIA TODO.
La historia de mi Amonet cambia, se saldrá un poco de la casi nula información que hay sobre ella y le dará más libertad creativa.
SoyKhonshu-
Si soy
SoyApofis
Fue un descuido de un niño jugando ¿Qué debería decir?
z-thunderer
¡Pero si es la favorita entre las Diosas! Ha pasado tanto tiempo, ¿o estoy siendo muy melancólico?
z-thunderer
Ya es un hecho, pero no permitiré que mis manos estén vacías la próxima vez que nos encontremos. Mi sinceridad puede resultar de modos desagradables para otros seres, es la primera vez que la ven con cierto encanto. Yo la considero un acto de presagio hacia alguna catástrofe... Mentiras, mentiras, no es tan horrible cuando mi lengua suelta transparencia.
¿Apofis? No lo veo desde... demasiado tiempo. Mándale un saludo si lo ves, por favor.
Es verdad, me equivoqué. Quizás yo soy el malvado y déspota que está cegado por el anhelo de que no deje de escuchar mis plegarias, pero ¿romper su corazón? No, ahora debo dejar la pared como nueva y procurar no caer en lo que dices. ⸻ él no creía que fuese sencillo, la veía como una cuesta arriba, lisa y extenuante, como sus pirámides. ⸻ Siento que estamos dando vueltas al mismo árbol, aún tengo interés en oír sobre lo sucedido, el crío... ¿es familiar tuyo?
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z-thunderer
Gracias, Amonet. Vine con las manos vacías, no estaba preparado para tener que encarar esta situación, pero me siento afortunado. ¡Espera! Me apoyé en la sinceridad para hablarte, me sostengo en ella siempre y cuando logre llevarme por un sendero menos peor. Y aquí es mejor que bien.
Tomo aquello que dejas a mi alcance, nunca se sabe si podría repetirse de nuevo. Sí, ya lo sé, soy como el niño que arruinó tu pared. Quizá quería ganar algo de tu atención o quizá una risa, ya que has dicho que fue parte de una broma. Ahora, yo, Zeus El Gran Exiliado, quiero algo parecido. Ensuciarme las manos y quizá ganarme la totalidad de tu agrado, ya tienes el mío.
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z-thunderer
El ruido no siempre es intencional, contrario a sus ojos de halcón, aunque ésta vez fui escuchado sin demora. ¿A quién debo agradecer siendo un Dios? ¿A mi ruidosa voluntad? ¿A ti? La última opción me orilla a admitir que la convivencia con el mundo de los mortales, por casi un año, me ha rasgado la túnica de lino y oro. No me molesta. Pocas veces me tienta la sinceridad y haciendo uso de ella, confieso, que buscaba una conversación como ésta. El roce fuerte de lo divino, del tipo que no conozco. Por eso y otras razones que la sinceridad ya no cubre, estaré gustoso de ayudarte a limpiar tu templo y de paso escuchar la historia de cómo llegó a ese estado.
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SoyBaloo
。☀︎ ⎯ Unos pequeños ojos parecieron parpadear un par de veces, escondidos tras un pilar del templo, veía con curiosidad a la mujer que estaba a lo lejos de espaldas, se había salido del templo de su padre y no había logrado encontrar el camino de regreso a este, hasta que se encontró adentrándose en uno desconocido. ⎯