¡Hola de nuevo! ¿Viste que ya no me metí en problemas? Soy un hombre de palabra. De hecho, hice galletas, aunque no se si puedas comer... Cómo sea, ¿Que tal estás?
Oye, qué bien te sabes la teoría, ¿no? Flipo contigo.—Suelta un bufido negando com la cabeza—. Me parece a mí que la que tiene que bajarse los humos eres tú, guapa. Un demonio no busca caridad, busca socios. Así que menos discursitos y más respeto, que no sabes con quién estás hablando.
: Holaaa! Qué va, no te preocupes para nada, de verdad. Cero problemas por aquí, estoy superbién con el rol y el toque que le da tu nena al mío me encanta. Así que ni te rayes, ¡todo chill! Gracias por preguntar
Qué graciosa eres. El respeto me la suda bastante, la verdad, yo prefiero el miedo o el interés, que pagan mejor. Pero oye, si tantas ganas tienes de darme una sorpresa, avisa, que me pongo mi mejor traje para la ocasión. A ver con qué me sales