ah, ya entiendo ─ asiente sonriendo sacando un pequeño listón de su bolsillo para tomar rápidamente el brazo de el contrario y atarlo junto a su brazo ─ y listo, ahora sí estaremos juntos veinticuatro horas, sin separarnos un solo minuto.
¿eh? si, supongo que si lo es, aunque, no es algo extraño, la mayoría de el tiempo estamos juntos. . . ─ el azabache sonrió coquetamente observando a cada acción de el contrario.