SoyAudreyMercer
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if you see me in the mirrors, enjoy the
view, it won't last long. ⠀ ♱ ⋆ .˚
SquadApexHouse
☆ ¡Bienvenida a Apex House, Audrey! Te damos la calurosa bienvenida a nuestra casa, donde podrás forjar amistades, rivalidades o incluso un romance, nadie sabe qué puede suceder. ¡Esperamos que tu estancia sea lo más agradable y emocionante de tu vida!
SoyAlicentModric
AUDREY, bienvenida seas hermosa. He escuchado mucho sobre ti y tú gran habilidad con los autos, he de admitir que no soy una gran admiradora de la f1 pero he visto un par de carreras.
SoyAlicentModric
¿¿ME VAS A INVITAR?? Hola acepto, yo caigo donde sea. Hasta obligo a mi papá a ir conmigo si quieres.
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SoyAudreyMercer
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SoyAudreyMercer
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SoyAudreyMercer
Desde su debut dejó claro que no había llegado para cumplir una cuota ni para ser una historia inspiradora pasajera. Había llegado para competir. Hoy, es reconocida por una dualidad que fascina tanto a los aficionados como a la prensa. En el paddock es la primera en reírse de sí misma, hacer bromas durante las entrevistas y levantar el ánimo del equipo cuando las cosas no salen bien. Pero cuando las luces se apagan y comienza la carrera, esa chica dulce se transforma en una competidora implacable, capaz de luchar rueda a rueda sin perder la calma ni el respeto por quienes comparten la pista con ella. Para la canadiense, la Fórmula 1 nunca fue una batalla entre hombres y mujeres. Siempre fue una batalla entre la persona que era ayer y la piloto que aspira a ser mañana.
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SoyAudreyMercer
Dentro del auto no existían las dudas ni las sonrisas. Audrey era calculadora, paciente y feroz. No corría para demostrar que era mejor que los demás, corría porque estaba convencida de que siempre podía superarse a sí misma. Competía con una intensidad que sorprendía incluso a quienes la conocían desde niña. A medida que avanzó por las categorías inferiores, también tuvo que enfrentarse a un ambiente donde todavía eran pocas las mujeres. Escuchó comentarios que ponían en duda su lugar, recibió críticas que poco tenían que ver con su conducción y más de una vez sintió que debía demostrar el doble para obtener el mismo reconocimiento.
Nunca respondió con enojo. Su forma de desafiar esos prejuicios fue sencilla: seguir ganando. Para Audrey, cada vuelta rápida era una respuesta mucho más fuerte que cualquier discusión. Nunca quiso convertirse en el centro de un debate; prefería que las niñas que la vieran competir pensaran: "Si ella puede estar ahí, yo también." Sin discursos grandilocuentes, terminó convirtiéndose en un referente por el simple hecho de ocupar un lugar que durante mucho tiempo pareció reservado para otros. Su constancia llamó la atención de varios equipos, hasta que McLaren decidió apostar por la joven canadiense. La noticia sorprendió al mundo del automovilismo, con apenas 23 años, la castaña llegaba a la Fórmula 1 llevando el número 23, elegido como homenaje al año en que nació.
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SoyAudreyMercer
Audrey Selina Mercer, Nacida en Edmonton, Alberta, Canadá, en 2003, Audrey creció en una familia de clase media donde los sueños parecían demasiado grandes para el lugar del que venían. Sus padres nunca estuvieron relacionados con el automovilismo, pero sí le enseñaron desde pequeña que la pasión y la disciplina podían abrir caminos donde antes no existían. Con apenas seis años, visitó un circuito de karting durante una salida familiar. Lo que para muchos niños era una simple actividad de fin de semana, para Audrey fue el inicio de una obsesión. No hablaba de otra cosa al volver a casa. Quería correr una y otra vez. A partir de ese momento, cada competencia se convirtió en una oportunidad para aprender. Mientras otros niños se frustraban por perder, Audrey regresaba a casa preguntándose qué podía mejorar. No era una niña arrogante; al contrario, era conocida por acercarse a felicitar a sus rivales antes incluso de celebrar sus propias victorias.
Fuera de la pista era completamente distinta. Sonreía con facilidad, hacía bromas incluso en los momentos de mayor tensión y tenía la extraña habilidad de hacer sentir cómodas a las personas que acababa de conocer. Era el tipo de piloto que se detenía a firmar autógrafos hasta que no quedara un solo fan esperando, que recordaba nombres y que encontraba tiempo para conversar con los mecánicos después de cada carrera. Su carisma terminó convirtiéndose en una de sus mayores virtudes. Sin embargo, ese lado desaparecía apenas bajaba la visera del casco.
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