Buen día, Barry. Vaya... Eso fue demasiado rápido. Voy a ser sincera, me interesas, no sé por qué, no me fijaba en alguien desde hace mucho, tengo claro que lo estoy sintiendo y tengo claro lo que quiero y te quiero a ti. Pero tampoco soy una adolescente que espera que la elijan... me gusta ser la prioridad del mismo modo en que yo doy prioridades, supongo que vienen con cercanías que se aceptan de ambas partes. Y no quiero salir herida, no de nuevo... porque quizás sé que la vas a elegir a ella, sí, sé perfectamente de quien hablo. —Sonrió ligeramente.
Yo puedo esperarte, darte tiempo para que elijas, porque tampoco tienes la culpa. Solo no voy a quedarme sin hacer nada, no puedo darte una prioridad que tú no me estás dando y, si me escoges, entonces serás el centro de mi mundo y si no, bueno, no habré paralizado mi vida. Solo queda por decir eso, ¿crees que sea mejor no vernos? ¿O quieres que lo sigamos haciendo? Para mentalizar mi corazón que estaba empezando a latir por ti —desvió la mirada un momento.